Ir al contenido principal

El duelo silencioso de vivir con una enfermedad crónica CAPITULO 32


Aprender a despedirte de la persona que eras y darle la bienvenida a un nuevo yo

Nunca imaginé que una enfermedad pudiera hacerme vivir un duelo.

Y no hablo del duelo por perder a alguien.

Hablo de algo mucho más extraño.

El duelo de ir perdiendo, poco a poco, a la persona que yo era.

Es difícil de explicar.

Porque sigo siendo la misma mujer.

Tengo el mismo nombre.

La misma voz.

La misma familia.

Los mismos recuerdos.

Pero, al mismo tiempo, siento que una parte de mí se quedó en algún lugar del camino.

No sé exactamente cuándo ocurrió.

Supongo que fue tan poco a poco que nadie se dio cuenta.

Ni siquiera yo.




Recuerdo cuando podía hacer planes sin pensar demasiado.

No necesitaba calcular si tendría fuerzas.

No necesitaba pensar cuántas horas iba a durar.

Ni cuánto tiempo necesitaría para recuperarme después.

Simplemente vivía.

Hoy muchas decisiones empiezan con una pregunta.

"¿Tendré energía suficiente?"

Y esa pregunta cambia muchas cosas.


También echo de menos aquella mujer que no pensaba constantemente en su cuerpo.

Ahora mi cuerpo habla todos los días.

Hay días en los que son los ojos.

Otros, las articulaciones.

Otras veces la boca seca.

La fatiga.

La piel.

Las glándulas.

Siempre hay algo recordándome que el Sjögren sigue ahí.

Aunque por fuera parezca que estoy perfectamente.


Hay personas que creen que lo más difícil de una enfermedad autoinmune es el dolor.

O la sequedad.

O las pruebas médicas.

Para mí hay algo que pesa incluso más.

La sensación de que, poco a poco, tienes que despedirte de pequeñas partes de tu vida.

Dejas de hacer algunos viajes.

Dejas algunas actividades

Renuncias a ciertos trabajos.

Cancelas planes.

Pierdes amistades que no entienden por qué ahora dices tantas veces que no.

Y un día descubres que tu vida ya no se parece demasiado a la que imaginabas.


Lo curioso es que nadie habla de este duelo.

Nadie te dice que también tendrás que aprender a despedirte de algunas cosas.

Cuando te diagnostican Sjögren te explican qué ocurre con el sistema inmunitario.

Te hablan de glándulas salivares.

De lágrimas.

De análisis.

De anticuerpos.

Pero nadie te prepara para despedirte de la versión de ti que existía antes de la enfermedad.


Durante mucho tiempo luché contra eso.

Quería volver a ser exactamente la misma.

Pensaba que, si encontraba el tratamiento adecuado, recuperaría mi vida anterior.

Esperaba despertarme una mañana y sentirme como antes.

Pero el tiempo me enseñó algo muy difícil de aceptar.

Quizá no vuelva a ser aquella mujer.

Y eso duele.

Duele mucho.


Sin embargo, un día comprendí algo que cambió mi forma de mirar las cosas.

No se trata de olvidar quién fui.

Ni de resignarme.

Se trata de conocer a la persona que estoy aprendiendo a ser.

Porque, aunque el Sjögren me haya quitado muchas cosas, también me ha enseñado otras.

A escuchar mi cuerpo.

A valorar los días buenos.

A disfrutar de los pequeños momentos.

A entender mejor el sufrimiento de otras personas.

Y, sobre todo, a descubrir una fortaleza que jamás imaginé que tenía.



Si tú también tienes Sjögren, quizá estas palabras te resulten familiares.

Quizá también hayas sentido que echas de menos a la persona que eras.

Y quiero decirte algo.

No estás exagerando.

No eres débil.

No eres la única persona que siente ese vacío.

Es un duelo del que casi nadie habla.

Pero existe.

Y ponerle nombre ya es una forma de empezar a comprenderlo.

Porque quizá nunca volvamos a ser exactamente quienes fuimos.

Pero eso no significa que no podamos construir una vida con sentido.

Diferente.

Más lenta, quizá.

Más complicada.

Pero también llena de momentos que merecen la pena.

Y eso, aunque a veces se nos olvide, también forma parte de vivir.


Comentarios

Entradas populares de este blog

CAPITULO 1 - UN COMIENZO PARA ESTE DIARIO-

CAPITULO 1 - UN COMIENZO PARA ESTE DIARIO- ¿Cómo empezar este diario? Una historia que se ha repetido en otras mujeres u hombres, una historia que trata de preguntas" ¿qué me está pasando? ", "no entiendo estos síntomas", " ya se me pasará" " no será algo importante"... En mi caso, tuve manifestaciones de un Síndrome, desde muy joven. No tengo memoria para determinar en qué fecha exacta empezaban los primeros síntomas, aproximadamente cuando tenía 16 años. ¿Qué manifestaciones? parecían irrelevantes, pero allí estaba haciéndose notar. Para empezar sufría inflamaciones ocasionales en mis glándulas parótidas, en algunos casos eran breves, en otros duraban dos o tres días, lo más parecido a padecer unas paperas, siempre de un lado. Hubo días en que no podía abrir la boca para comer. Con 16 años no piensas en nada relacionado a una enfermedad, un síndrome. Yo suponía que era algo que tal vez pasaba por otra causa. No me preocupé demasiado por...

Hidroxicloroquina y Sjögren.Mi vuelta al tratamiento CAPITULO 27

                 Mi vuelta al tratamiento con hidroxicloroquina Después de dejar de tomar Dolquine (hidroxicloroquina) tras una revisión oftalmológica en la que me dijeron que el medicamento había afectado mi mácula , decidí acudir a otro especialista para una segunda opinión. Este nuevo oftalmólogo repitió las pruebas y, para mi sorpresa, me confirmó que no había señales de afectación macular . Me redactó un informe con el que pude reanudar el tratamiento con hidroxicloroquina.                                    💊 ¿Qué es la hidroxicloroquina? Es un medicamento antipalúdico que se utiliza también en enfermedades autoinmunes como el lupus , la artritis reumatoide y el síndrome de Sjögren . Su función principal es modular la respuesta del sistema inmunológico para reducir la inflamación y evitar daños en tejidos. Aunque sus efectos secundarios...

CAPITULO 21: Las emociones afectan nuestra enfermedad

Hablar de que las emociones nos afectan y pueden empeorar nuestros síntomas no es nada nuevo, no es algo descubierto recientemente... Una vez quedé para conversar y comparar nuestros casos, con dos mujeres que también tenían enfermedades autoinmunes, una de ellas tenía artritis reumatoide, y por ello tenía minusvalía y la más afectada, era otra mujer muy sensible, que sufre de fibromialgia...me siento identificada con ella... Estuvimos hablando un poco de todo, y para comer no pusimos nada que pudiera afectarnos, como abusar de azúcar, de harinas, de gluten. Preferimos infusiones y algo para picar que fuera de fácil digestión. Ya sabíamos la parte de la alimentación, sabíamos que comer bien nos traería beneficios con respecto a la inflamación o ataque que estaba sufriendo nuestro cuerpo. Lo más interesante de la charla es que llegamos al punto de coincidir en que nuestras enfermedades se habian originado por un momento muy traumático en nuestras vidas, donde habíamos sufrido estrés, an...