Ir al contenido principal

Cómo explicar la Enfermedad de Sjögren a nuestros seres queridos? CAPITULO 31


      


 ¿Cómo explicar el síndrome de Sjögren a quien nunca ha estado enfermo?


A veces pienso que una de las partes más difíciles del síndrome de Sjögren no son los ojos secos, ni el dolor, ni el cansancio.


Lo más difícil es intentar explicar algo que la otra persona no puede sentir.


Y no la culpo.


Cuando yo estaba sana tampoco sabía lo que significaba convivir con una enfermedad que no se ve.


¿Cómo explicarle a alguien que puedes dormir diez horas y despertarte igual de cansada?


¿Cómo hacerle entender que unos ojos secos pueden doler tanto que hasta mirar una pantalla se convierte en un esfuerzo?


¿Cómo explicar que una boca seca no es simplemente tener sed?


Hay días en los que siento que hablo otro idioma.


No porque utilice palabras difíciles.


Sino porque intento describir sensaciones que nunca han vivido.


Muchas veces escuchamos frases con buena intención.


*"Pero si te veo bien."*


*"Todos estamos cansados."*


*"Seguro que mañana te encuentras mejor."*


*"No pienses tanto en la enfermedad."*


Sé que la mayoría de las veces no lo dicen para hacer daño.


Simplemente hablan desde su realidad.


Y su realidad no se parece a la nuestra.


Hace tiempo comprendí algo que me ayudó a dejar de enfadarme.


Una persona sana no puede imaginar cómo se siente una persona enferma.


Es igual que alguien que entra en una habitación con aire acondicionado.


Sabe que fuera hace mucho calor.


Puede verlo por la ventana.


Puede recordar lo incómodo que era.


Pero mientras está fresco y cómodo, es incapaz de sentir el calor que hace fuera.


Con la enfermedad ocurre exactamente lo mismo.


Nuestros familiares pueden querernos muchísimo.


Pueden preocuparse por nosotros.


Pero nunca van a sentir esa fatiga que aparece sin haber hecho nada.


Nunca sabrán cómo duele levantarse algunos días pensando únicamente en volver a acostarse.


Y eso no significa que no nos quieran.


Significa que les falta una experiencia que, sinceramente, ojalá nunca tengan.


Con los años también aprendí otra cosa.


No siempre necesitamos que nos comprendan al cien por cien.


Eso es prácticamente imposible.


Lo que realmente necesitamos es que nos crean.


Que cuando decimos "hoy no puedo", entiendan que no es falta de ganas.


Que cuando cancelamos un plan no estamos siendo antipáticos.


Que cuando sonreímos en una fotografía no significa que estemos bien.


Las enfermedades invisibles tienen esa contradicción.


Puedes parecer completamente sana mientras por dentro estás haciendo un esfuerzo enorme para seguir con tu vida.


Si algún familiar está leyendo estas líneas, me gustaría decirle algo.


No hace falta que entiendas exactamente lo que sentimos.


Solo necesitamos que no pongas en duda lo que vivimos.


Pregúntanos cómo estamos.


Escúchanos sin buscar siempre una solución.


A veces no necesitamos consejos.


Solo necesitamos sentir que alguien camina a nuestro lado.


Y para quienes convivimos con el síndrome de Sjögren...


No nos cansemos de explicar.


No porque tengamos que justificar nuestra enfermedad.


Sino porque cada persona que logra entender un poco mejor lo que vivimos hace que el camino sea un poco menos solitario.


Porque el Sjögren no solo afecta a las glándulas.


También pone a prueba la paciencia, las relaciones y la forma en la que el mundo nos mira.


Y quizá, hablando desde el corazón, consigamos que alguien deje de decir **"pero si te ves perfectamente"** y empiece a preguntar:


**"¿Cómo te encuentras hoy?"**


Esa sencilla pregunta, para muchos de nosotros, puede significar mucho más de lo que parece.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CAPITULO 1 - UN COMIENZO PARA ESTE DIARIO-

CAPITULO 1 - UN COMIENZO PARA ESTE DIARIO- ¿Cómo empezar este diario? Una historia que se ha repetido en otras mujeres u hombres, una historia que trata de preguntas" ¿qué me está pasando? ", "no entiendo estos síntomas", " ya se me pasará" " no será algo importante"... En mi caso, tuve manifestaciones de un Síndrome, desde muy joven. No tengo memoria para determinar en qué fecha exacta empezaban los primeros síntomas, aproximadamente cuando tenía 16 años. ¿Qué manifestaciones? parecían irrelevantes, pero allí estaba haciéndose notar. Para empezar sufría inflamaciones ocasionales en mis glándulas parótidas, en algunos casos eran breves, en otros duraban dos o tres días, lo más parecido a padecer unas paperas, siempre de un lado. Hubo días en que no podía abrir la boca para comer. Con 16 años no piensas en nada relacionado a una enfermedad, un síndrome. Yo suponía que era algo que tal vez pasaba por otra causa. No me preocupé demasiado por...

Hidroxicloroquina y Sjögren.Mi vuelta al tratamiento CAPITULO 27

                 Mi vuelta al tratamiento con hidroxicloroquina Después de dejar de tomar Dolquine (hidroxicloroquina) tras una revisión oftalmológica en la que me dijeron que el medicamento había afectado mi mácula , decidí acudir a otro especialista para una segunda opinión. Este nuevo oftalmólogo repitió las pruebas y, para mi sorpresa, me confirmó que no había señales de afectación macular . Me redactó un informe con el que pude reanudar el tratamiento con hidroxicloroquina.                                    💊 ¿Qué es la hidroxicloroquina? Es un medicamento antipalúdico que se utiliza también en enfermedades autoinmunes como el lupus , la artritis reumatoide y el síndrome de Sjögren . Su función principal es modular la respuesta del sistema inmunológico para reducir la inflamación y evitar daños en tejidos. Aunque sus efectos secundarios...

Sindrome de Sjögren , Glándula inflamada por autoinmunidad -CAPITULO 28

  Comencé este 2026 con ganas, con ilusión… con ese impulso que traen los nuevos comienzos. Pero enero tenía otros planes. Después de esquivar milagrosamente los virus de las fiestas, como si llevara capa de superheroína, terminé cayendo en algo: ¿un resfriado?, ¿una gripe?, ¿un virus cualquiera? No lo sé, pero me encontró. Y cuando la gripe me encuentra a mí, con las defensas justitas , suele dejarme KO durante semanas. El cuerpo avisa... y hay que escucharlo Creí que estaba mejorando, pero empecé a sentir dolores musculares fuertes . Fui a urgencias. No supieron decirme qué tenía. Como ya he aprendido con el Sjögren , llevé mi lista mental de síntomas. Me he vuelto muy observadora con mi cuerpo. Sé cuándo algo no va bien, y esta vez no lo estaba. En urgencias notaron que tenía la glándula parótida un poco inflamada , pero me mandaron a casa con paracetamol e ibuprofeno . “Será un virus”, me dijeron. Pero no. Dos días después, el dolor era insoportable . Sentía presión, fieb...